jueves, 10 de septiembre de 2009

So long, Frank Lloyd Wright

Hay algo encantador en eso de mirar fotos antiguas, antes cada foto tenía su valor, eran únicas, no como ahora que podemos sacar un número ilimitado y guardarlas las veces que queramos, seleccionarlas y manipularlas. Tener contacto físico con una instantánea antigua es delicioso. Me pasa muchas veces que al ver álbumes antiguos me transporto a la época y luego me cuesta mantener el contacto con la realidad, choco con ella, y no por nostalgia, creo que es una especie de anacronismo, un error de mi cerebro, como me pasaba cuando de pequeña repasaba revistas de los 70 que tenía mi abuela en su casa (tenía una habitación en el desván sólo para revistas antiguas)


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Mi padre (a la izquierda) en su época universitaria

martes, 8 de septiembre de 2009

Where the wild things are

Era uno de mis libros preferidos cuando era pequeña, lo tuve en la versión original y más tarde mi tía se lo regaló a mis hermanas traducido al español. Me parecía imposible que un cuento tan bonito fuese trasladado al cine sin perder ni una pizca de la magia que tiene la historia. Me muero de ganas de que sea ya diciembre para verla.



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